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Educación y escolarización


Escuela franquista

Uno de los campos donde se observa con más claridad hasta qué punto seguimos la inercia del franquismo en materia de leyes, pero sobre todo en servidumbre ciudadana, es el de la educación. Los problemas que encuentran tantos padres en comunidades bilingües para escolarizar a sus hijos en español, o todos los derivados de una distorsión histórica de las materias escolares, se remontan a una conformación ideológica mucho más primaria que tiene que ver con la incapacidad de decidir por nosotros mismos cómo queremos educar a nuestros hijos.

Salvo error, España es el único país de Europa que, no tanto teóricamente pero sí en la práctica, persiste en dictaminar escolarización obligatoria para todos. Fallos judiciales condenan a padres que se permiten la libertad de educar a sus hijos en casa. El Estado considera tal cosa una afrenta intolerable. Y aunque una creciente Asociación para la Libre Educación (ALE) esgrime el argumento de que la Constitución habla de educación obligatoria y no de escolarización, el estado inerte de la iniciativa ciudadana lastra el entendimiento de que sin una libertad de decisión tan básica toda mejora del sistema educativo es inútil y puramente retórico.


Una amiga que vive en un barrio acomodado de Madrid relata ser la única madre que juega en los parques con sus hijas entresemana. Las madres trabajan, y se ven obligadas a delegar... ya sea a cuidadoras inmigrantes o a guarderías, más tarde las escuelas. Encuentra dificultades infinitas para sacar a sus hijas de la escuela cuando ella lo cree conveniente, incluso con fundadas razones.

Y si tal cosa ocurre en áreas urbanas donde cabría esperar una mayor apertura, uno se pregunta qué ocurriría en otros lugares, o cuando es el padre de familia, como es mi caso, el que por un complejo de razones está mayormente a cargo de cuidar y educar a sus criaturas. ¡Menudo marciano!

Sería demasiado fácil acusar al vil mercado de imponer el envío temprano de los hijos, y por siempre, a las escuelas de turno. Pues muchos otros países demandan la misma aquiescencia mercantil, si no mayor, y disfrutan de una legislación que facilita la libre educación. España apenas ha empezado a deshacerse de la nota autoritaria heredada del franquismo, representada en las instituciones y legislación presentes.

Miguel Rodríguez.

* Publicado en el Diario español de la República Constitucional.

RUIDO

Arenga hitleriana

Resulta instructivo meditar sobre el sentido del ruido al que los niños son sometidos, más y más cada día y desde cada vez más temprano, en nuestra sociedad. Un ruido sordo y constante, por oposición al terrible estruendo del estallido de las bombas, que ha servido de muchas reflexiones, más bien ominosas, acerca del papel de la técnica.

Originalmente el ruido tuvo una función primordial en los movimientos de masas, cuya estimulación sólo podía lograrse mediante el mensaje único, incesantemente repetido. Y ya encaminados por esta vereda, al ritmo del discurso vacío e histérico de su líder envenenado, la necesidad de que sea cada vez más alto y fuerte se sigue por sí misma, del mismo modo que la dosis de una droga debe ser incrementada en cada inyección.

Hoy el ruido es perpetuo trasfondo, no ya sólo de los urbanitas acostumbrados al tráfico de automóviles propulsados por oro negro, sino en todas partes. Pues la televisión, como esas cámaras vigilantes de la pesadilla orwelliana, se asegura de (¡casi!) imposibilitar la emboscadura. Así se logra una desensibilización paulatina, no puntualmente notada, del umbral subjetivo de percepción del terror. Las películas “de acción”, las glosas del deporte, el ruido metal de la clase política que asoma durante los noticieros, la cháchara del hombre del tiempo, el bombardeo publicitario... todo forma parte de un método, cuya intencionalidad se cuestionará mientras no se recuerden los orígenes, para formar mentes de acuerdo con un patrón conformista ante lo terrorífico. Ya sea la violencia física, la barbarie moral, la negligencia en el análisis.

Ruido mental, pecado contra el Habla, que pasa desapercibido. Es la normalidad. El como si. Bienvenidos. Y mientras tanto los niños juegan pensando en su felicidad, pero bajo el telón de fondo de una crueldad tanto más insidiosa cuanto que sus instigadores no saben ya que la fomentan. Como en una película barata de mutantes y terrícolas, ya no se sabe quién es quién, y toda la acción se desarrolla en la línea de un héroe, un niño quizá, que percibe la irrealidad.

Niños que han explorado plantas, libros, insectos, mar, el silencio. Niños que preguntan y crean. Niños que vamos perdiendo. Niños de brillo, porque todavía no instigan.

Miguel Rodríguez.

* Publicado en el Diario español de la República Constitucional.

Educar en libertad

Desde el momento en que nace el infante, los padres o tutores se enfrentan a dos posibilidades educativas, que por supuesto nunca se encuentran en estado puro. Una es respetar la libertad del impulso, carácter en potencia; alimentar la exploración abierta y al principio indiscriminada para irse afinando a cada paso; en fin, fomentar la creatividad en el juego que supone interactuar con el mundo. La otra, opuesta, consiste en tratarle como una bola de sebo moldeable al gusto común e indistinto, de un modo rutinario, inconsciente, perfectamente en línea con la inconsciencia previa. En esta última, asistimos a una educación basada en lo inmediato que, por carecer de perspectiva, repite patrones ancestrales: obediencia sin cuestionamiento, rigorismo paranoico, falta de sentido del humor y de tiempo y dedicación.

Como se sabe desde antiguo no hay modelo perfecto de educación, válido para todos los casos y propósitos. Habrá quien educado en libertad y conocimiento, muerda el polvo de la servidumbre, y por supuesto también viceversa. Pero la experiencia nos enseña que desde luego aquí no reina el azar.

En uno y otro caso la herencia, lo presente y la visión del futuro son los factores determinantes. Pero mientras que en el primero hay consciencia y reverencia (aprender del pasado, saber detenerse en el presente y pedir un futuro mejor), la “educación” en servidumbre perfora las esencias sapienciales del pasado, diluye el presente en mera continuidad sin ritmo y oblitera el futuro en simples manierismos de amenaza. La educación en libertad en cambio respira de agradecimiento por lo recibido, de arraigamiento y comprensión en el presente, y del brillo con que nos reclama un futuro tan incierto como esperanzador.

Y a nadie puede escapársele ya que la así llamada disciplina impuesta por el régimen franquista, por no ser una llamada al orden interior sino requerimiento de obediencia sin razones, ha pasado en nuestro régimen pseudo-democrático a una falta de disciplina al menos tan perjudicial, y a pesar de las apariencias esencialmente idéntica. Pues tanto en un régimen como el otro prima lo acrítico, y vive un presente inhumano, desagradecido con lo ancestral y ciego ante el futuro. Qué sorpresa: educar en libertad supone hoy, en España, nadar contracorriente.

Miguel Rodríguez.

Discurso de la servidumbre voluntaria o el Contra uno.

Étienne de La Boétie

No es explicable cómo el pueblo, desde el momento en que es sometido, cae rápidamente en una especie tan profunda de olvido de la independencia, que no es posible que se despierte para volverla a recuperar, sirviendo tan franca y voluntariamente que se diría, al verle, que no ha perdido su libertad sino su esclavitud. Es verdad que al principio se le sirve [al tirano], coaccionado y vencido por la fuerza; pero los que vienen después, no habiendo conocido nunca la libertad y no conociendo más que esta situación, sirven sin pena y hacen voluntariamente lo que sus predecesores habían hecho por coacción. Esto es, los hombres nacen bajo el yugo, y después, nutridos y educados en la servidumbre, sin mirar más allá, se contentan con vivir como han nacido, y no piensan jamás en tener otro derecho ni otro bien que éste que han encontrado, y consideran como natural la situación de su nacimiento. Y, no obstante, no hay heredero tan pródigo y descuidado que alguna vez no examine sus libros para saber si goza de todos los derechos de sucesión, o si se los han usurpado a él o a su antecesor. Pero, ciertamente, la costumbre, que tiene un gran poder sobre nosotros en todos los asuntos, no tiene en ningún otro tan grande influjo como en el de enseñarnos a servir y (como se dice de Mitrídates, el cual se acostubró a beber el veneno) hacernos aprender a tragar y no encontrar amargo el veneno de la servidumbre.

No se puede negar que la naturaleza no tenga en nosotros poder para llevarnos donde ella quiera y crearnos buenos o malos; pero hay que confesar que tiene sobre nosotros menos poder que la costumbre; porque el carácter natural, por bueno que sea, se pierde si no es conservado con cuidado, y la educación nos hace siempre a su gusto a pesar de la naturaleza. Las semillas de bien que la naturaleza pone en nosotros son tan pequeñas y delicadas que no aguantan el menor choque de una nutrición contraria; no se conservan muy fácilmente, pues se degeneran, se disuelven y se reducen a la nada; ni más ni menos que los frutales, los cuales, teniendo todos alguna cualidad especial, que conservan bien si se les deja crecer, no obstante la pierden al punto de dar frutos extraños a los suyos si se les injerta. [...]

Si hay algún país -como dice Homero de los cimerios- donde el sol se muestra de otro modo que a nosotros, y después de lucir seis meses de claridad continua, los deja durmientes en la oscuridad sin venir a verles de nuevo en otro medio año, los que nacieran durante esta larga noche, si no habían oído hablar de la claridad, no se sorprendería nadie si, no habiendo visto nunca el día y acostumbrados a las tinieblas en que habían nacido, no desearan la luz. No agrada nunca lo que no se ha tenido jamás, y el arrepentimiento no viene nunca sino después del placer; y siempre es tras el conocimiento del bien cuando se produce la nostalgia del goce pasado. La naturaleza del hombre es ser libre y querer serlo, pero también su carácter es tal que , naturalmente, tiene la doblez que la educación le da.

Decimos por tanto: si al hombre le son naturales todas las cosas de que se nutre y a las que se acostumbra, sin embargo, solamente es a lo sencillo a lo que su naturaleza simple y no alterada le llama. Por tanto, causa primera de la servidumbre voluntaria es la costumbre: igual que los más bravos courtaults, que al principio muerden el freno y, después de domados y donde poco antes coceaban contra la silla, son luego conducidos por las riendas, y muy ufanos hacen vana ostentación de su fuerza bajo la armadura que les cubre. Se dicen [los siervos] que han estado siempre sujetos, que sus padres han vivido así; piensan que ellos les impidieron que sufieran la muerte, y se lo hacen creer a sí mismo con ejemplos; y fundamentan sobre la tradición la posesión de aquellos que les tiranizan; pero, en verdad, los años no dan derecho a hacer mal, y más bien aumentan el agravio. Siempre quedan algunos mejor nacidos que los otros que sienten el peso del yugo y no pueden abstenerse de sacudirlo; no se acostumbran jamás a la sujeción, y jamás saben desprenderse de sus naturales privilegios ni dejan de acordarse de su predecesores, ni de su primer ser, lo mismo que Ulises, el cual por mar y por tierra buscaba ver el humo de su casa. Estos son, desde luego, los que, teniendo el entendimiento claro y el espíritu clarividente, no se contentan como el pueblo bajo en mirar lo que está delante de sus pies, ni miran atrás ni adelante, ni consideran, pues, las cosas pasadas para juzgar las del porvenir, ni para medir las presentes; son los que, teniendo su cabeza bien amueblada y habiéndola pulido por el estudio y el saber, aun cuando la libertad estuviera enteramente perdida y totalmente fuera del mundo, ellos, imaginándola y sintiéndola en su espíritu y saboreándola aún, consideran que la servidumbre no es nunca digna de su aprecio, por bien que se la adorne. [...]

Mas, para volver de nuevo a mi propósito, el cual había casi perdido, la primera razón por la que los hombres sirven voluntariamente es porque nacen siervos y son educados como tales.

Étienne de La Boétie.


De gran fuerza sugestiva es el siguiente vídeo, donde un joven investigador precario de la Universidad de Milán sostiene una lección sobre el Discurso de la servidumbre voluntaria de La Boétie. ¡¡En el metro!!.

Al margen


Sobre esta web

Pedro Rotili creó este blog modificado en Blogger.

Este trabajo se ha llevado a cabo sin ningún tipo de subvención.

El poco o mucho trabajo puesto en estas páginas no tiene mayor mérito que el haber intentado sintetizar, para su divulgación, las ideas y experiencias desarrolladas en el libro El niño y su arte. Por ello, todo error o falta cometida en esta web se debe a quien la concibió y todo posible acierto al autor Viktor Lowenfeld, .


9. Referencias

Este documento intenta ser una síntesis del clásico libro de Viktor Lowenfeld El niño y su arte, ed. Kapelusz. Buenos Aires, 1958.

Por lo que las posibles incorrecciones e inexactitudes de este documento no se deben a dicho autor y a su obra, sino al propio autor de este documento.

Otras principales obras consultadas:
  • Didáctica de la educación artística. Colección Didáctica Primaria. Coordinador: Ricardo Marín Viadel. Ed. Pearson Prentice Hall, 2003.
  • El origen de la expresión y La afirmación de la expresión de Elvira Martínez y Juan Delgado. Ed. Cincel, 1981 y 1982 (respectivamente).
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8.4. Material adecuado.

Muchos de los materiales y experiencias que conviene que pruebe el chico en sus obras para probar una mayor sofisticación no son tan comunes o posibles en casa: impresiones, grabado, talla, tintes, ... En todo caso, las acuarelas, la pintura al oleo o acrílico y el modelado son válidos.

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8.3. El chico que sólo le importa la expresión.

Aunque la mayoría de estos chicos y chicas (50 %) muestran una gran inclinación durante esta etapa hacia lo visual; se ven a ellos mismos como espectadores que quieren reflejar lo que les rodea.

Otros chicos (25 %) no muestran ningún interés en este sentido y sólo se interesan por la emoción subjetiva de su mundo [1]. Mediante el uso de deformaciones o desproporciones y una utilización personal del color es capaz de transmitir emociones y expresiones subjetivas.

Los padres además de apreciar esta expresión tan genuina de su hijo, pueden reforzar la relación del chico con su entorno que por esta actitud tan personal pudiera estar relegada.

[1]El otro (25 %) restante sería un grupo intermedio entre los visuales y los expresivos.

8.2. El realismo.

Tampoco le satisfacen los dibujos infantiles que hacía y por ello va buscando mayor realismo a sus figuras: introduce las articulaciones, mejoran las proporciones, observa los movimientos y acciones corporales, introduce luces y sombras. Se torna crítico hacia sus dibujos, le importa el resultado. Es capaz de introducir la profundidad y la perspectiva en los dibujos y afina en los matices de los colores.

Todos estos descubrimientos sorprenden a los propios chicos y durante un tiempo sus dibujos parecen rígidos o faltos de expresión y frescura. Después de una mayor práctica de estas destrezas retomará el ''aire'' que quiere dar a sus pinturas.

De todas formas, durante este periodo el chico puede realizar pinturas ''abstractas'', donde no apreciamos ningún significado inmediato. Se deja llevar por reflexiones subconscientes sobre el color, la forma, y el espacio sin ninguna referencia con nada visual. No hay ningún problema en estas realizaciones, el chico está descubriendo la fuerza propia que tienen las líneas en movimiento, los colores que son afines, la composición de las formas, etc.

Perdida de interés por el arte: Muchos chicos son tan críticos con sus realizaciones, las consideran tan infantiles y malas que las considera ineficaces.

Los padres pueden interesarse entonces por estas pinturas, y valorar los logros que el chic ni siquiera aprecia:
Papá -- Dime, ¿Cómo has conseguido para que la montaña pareciera tan lejana?
Mamá -- ¿Cómo conseguiste ese color tan especial para la falda de esa figura?

El diálogo con los chicos, permitirá que aclaren sus descubrimientos y ser más consciente de estos. Estas motivaciones se recomienda hacerlas sin interrumpir el trabajo creativo del chico, a posteriori. En cualquier caso, tampoco debemos interpretar este deseo de realismo como una búsqueda de la perfección. Lo valioso y original es la expresión íntima y personal del niño, no que consiga una representación ''fotográfica'' de la realidad que no aporta nada más allá de un virtuosismo estéril.

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8. De 12 a 14 años de edad.

8.1 Conciencia crítica:

Causado por los cambios físicos de la adolescencia, el chico desarrollo un sentido crítico hacia sí mismo y hacia su entorno. Es capaz de elaborar razonamientos complejos sobre multitud de cosas y mantener una conversación seria, pero no vive del todo en la realidad, no es una persona objetiva, sigue siendo un chico con imaginación.

Cuanto más inesperados sean estos cambios, más difícil será la adaptación. Por ello es conveniente prepararlos gradualmente para estos cambios.

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7.4. El trabajo en grupo.

Es obvio el propósito del trabajo en grupo como recurso para trabajar la integración social. Mediante el diseño de un proyecto común, el dibujo de un pueblo por ejemplo, se puede fomentar un sano espíritu competitivo y cooperativo donde cada uno de los chicos se esmerará en aportar al proyecto lo mejor de sí mismo. Uno pintará un granja, otro una carretera, ... Las aportaciones particulares cobrarán sentido en el resultado global. Sin la cooperación y discusiones mutuas hubiera sido imposible para un sólo chico componer este gran proyecto.

Los padres pueden colaborar en estas actividades para aportar el material y dar alguna motivación inicial, si fuese el caso que los chicos anduvieran tan ociosos como para no poder empezar a organizarse.

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7.3. Material adecuado.

Además de usar el material habitual, el chico gustará de realizar construcciones de modelos de objetos, refugios, juguetes, incluso querrá diseñar sus propios disfraces o vestidos. Por ello debemos proveerles de herramientas y el más variado tipo de material que fuera posible: tablas, corchos, tubos de cartón, plástico, cuerda, tela, ...

Para los chicos, la más simple construcción realizada por ellos tiene gran valor y es notorio que incluso pueden llegar a desarrollar una gran maestría y destreza en estas actividades creativas.

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7.2. ¿Cómo son sus dibujos?

Tendencia al realismo: Es normal entonces que los chicos reflejen sus intereses en sus dibujos; por ello pondrán énfasis en los detalles. Como la ropa: vestidos de las chicas, pantalones, uniformes, ... O la diferenciación de los sexos: cabello, uñas, labios, bigote, ...

La convivencia y juegos con sus amigos le hará más consciente del medio. Así abandonará la línea o borde del papel e introducirá el plano del suelo; unirá el cielo y el suelo en el horizonte; introducirá la profundidad mediante superposiciones de planos y figuras más o menos próximas; experimentará con la perspectiva, ...

Quizás por todo esto sus dibujos parecerán rígidos globalmente, pues pone más atención a los detalles que al movimiento de sus figuras.

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7. De 10 a 12 años de edad.

7.1. Integración social.

La integración social del niño es la característica principal que define a esta etapa. Rompen por primera vez con toda su fuerza inicial los sentimientos de ''amistad'', que anteriormente no se concebían. El niño descubre el ''poder'' de pertenecer a un grupo o ''pandilla'' de iguales a él, tienen intereses comunes: quieren salir a explorar, dormir fuera de casa, construir refugios entre amigos, intercambiarse vestidos, ... Durante este periodo se preparan para convivir y cooperar con otras personas.


¿Y si no se respetan los deseos de socialización del niño?. El niño prueba ahora una tendencia natural en integrarse en un grupo de amigos, que le hace sentir la independencia de los padres. Limitar este impulso originaría una actitud hostil del niño hacia los padres, adultos en general, hacia el sexo opuesto, ...

La clave está en la comprensión por parte de los padres de las necesidades de su hijo y actuar con un criterio ''aceptable'' que muchas veces exigirá esfuerzo e incomodidad para los padres.
Los padres ganarán la confianza de los hijos que les contarán sus experiencias con los amigos, en la escuela, asociaciones, organizaciones religiosas, ...


¿Y si no quiere relacionarse con el otro sexo? Generalmente se desarrollan sentimientos despectivos entre chicos y chicas durante estas edades. Son conscientes de sus diferencias en cuanto a sus intereses. Hasta cierto punto esto es normal, pero no debemos dejar que arraiguen profundamente estos sentimientos; por lo menos hasta el punto de que les impida cooperar y colaborar en grupo.

De nuevo, si el niño tiene el hábito del dibujo, reflejará en el papel estas tensiones y podrá enfrentarse a ellas. Si un chico no quiere asociarse con chicas será bueno entonces que las dibuje. Si se siente frustrado por las amistades o su relación con el sexo opuesto, sus dibujos manifestarán esta soledad u hostilidad. Es posible que este método no funcione, pero le estamos ofreciendo una vía de desahogo a unos sentimientos transitorios.

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6.2. Materiales adecuados.

Los materiales no cambiado mucho respecto la etapa anterior. También debemos respetar las preferencias de los niños en el uso de los materiales: hay niños que no se sienten cómodos en absoluto con el modelado en arcilla o plastilina, y hay otros que lo prefieren sobre cualquier otra técnica. Puesto que con el modelado se trabaja en las sensaciones y movimientos del propio cuerpo, quizás se puede llegar a descuidar la relación con el ambiente, aprovechemos sus modelados para sensibilizarlo en este sentido:
Mamá -- Paloma, ¿Qué vas a hacer con ese anillo que has hecho? ¿Lo vas a guardar? ¿Dónde lo vas a guardar, en tu cuarto, en el armario? ¿O cerca de tu mesilla?



6.1. ¿De qué forma dibujan y porqué?

Sigue dibujando sin respetar las proporciones o tamaño: Aunque en esta etapa el niño descubre y asimila que forma parte de lo que le rodea, su experiencia todavía está centrada de forma importante en sus sensaciones corporales, en lo que le rodea a él directamente.


Y una forma de señalar estas relación emocional tan estrecha es exagerando el tamaño de las cosas y ciertas partes de su cuerpo. Seguramente Paloma se dibujará con una gran mano que sostiene una flor enorme que regala a su abuela. Como Paloma no está interesada en cómo quedará su dibujo, no le importa en absoluto si el tamaño de sus manos se corresponde o no con la realidad, para ella lo importante es manifestar lo que quiere a su abuela. El tamaño de su mano es el correcto, pues así entiende que es la mejor forma de decir que quiere a su abuela.

No es conveniente perturbar esa emoción tan sincera, corrigiendo las proporciones de sus dibujos, pues para ella no tendría sentido.


Dibuja todo sobre una línea o el borde del papel: esta es la forma de expresar que su relación con lo que le rodea es más estrecha. Establece vínculos entre las figuras que dibuja sea con la línea de base, sea dibujando próximas las figuras que tienen relación entre sí.

Antes situaba las figuras de forma dispersa: ''Allí hay un niño, allá una casa, un perro, flores, ...''. Ahora piensa: ''estamos en la calle, yo estoy en la calle, el árbol está en la calle, todos estamos en la calle'' y en consecuencia dibuja una escena.

Es importantísismo en su desarrollo el descubrimiento de este vínculo con el medio, con el ambiente; es la misma habilidad para poder vincular las palabras y las letras en la lectura y la escritura. Saberse parte de un entorno es la preparación para la cooperación con otras personas, para situarse en el lugar de los demás.

Sensibilizar al niño respecto al entorno no quiere decir que se lo debamos mostrar explícitamente:

Papá -- Paloma, tu y yo estamos sobre el suelo, el árbol está sobre el suelo, todos estamos en el suelo. ¿Lo entiendes?

Podemos en cambio darle la responsabilidad de elegir el lugar donde plantará un tiesto en el jardín, o darle la posibilidad de que nos muestre un camino para llegar al cole, o un lugar para hacer un pic-nic, ...

O podemos revivir una experiencia para que ayude a vincularse con el medio y a organizar sus dibujos:
Papá -- ¿Recuerdas cuando estuvimos en el parque?. ¿En que columpio te subiste primero?. ¿Y después?. ¿Y cual siguió después?.


Siempre pinta un cielo y un sol en la parte superior del papel: Completando lo anterior, Paloma percibe que ella está sobre el suelo, que encima está el cielo y el sol y en medio está el aire. Es una conclusión con mucha lógica que reflejará en sus dibujos. Pero Paloma todavía sigue pensando en relación a su persona: lo que tiene ''debajo de ella'' (suelo), lo que tiene ''encima de ella'' (cielo) y lo que tiene ''alrededor de ella'' (aire). Todavía no ha descubierto que el cielo se une con la tierra en el horizonte. No piensa todavía en términos de realidad visual.

Igualmente, el sol pertenece al cielo de la misma forma que los ojos a la cabeza. Para dibujar una tormenta, tapará con las nubes el sol que habrá pintado previamente.


Visión de ''rayos X'': Puesto que a Paloma no le importa cómo es la realidad visualmente o en apariencia, sino cómo es la realidad según la siente ella o la vive; entonces es totalmente libre de poder mezclar lo exterior con lo interior. Como el colegio es importante para ella, dibujará a la vez el patio, la entrada, la calle y las escaleras, la clase, los pupitres y pasillo.


Si ha sido consciente después de un esfuerzo lo mucho que le late el corazón, posiblemente se dibujará con un corazón en el pecho en otra ocasión.


Dibuja todas las paredes de la casa, chimeneas inclinadas,...: Paloma, a la hora de dibujar por ejemplo una simple casa, revivirá en su imaginación la posibilidad de rodearla, y conforme la rodea va dibujando la fachada que tiene ante los ojos de su imaginación; será capaz así de dibujar todas las paredes de la casa.


O si por ejemplo quiere dibujar la calle, entonces dibujará casas sobre una línea que representa la acera, luego dará la vuelta al papel o girará ella sobre la mesa y pintará ''boca arriba'' otra acera con sus correspondientes casas; lo que quede en medio de las dos aceras será la calle.

Vemos que en esta etapa es más importante para Paloma la sensación de movimiento que la corrección visual de sus dibujos.


Si Paloma dibuja una montaña, cuando la dibuja revive en su imaginación su inclinación y el esfuerzo de subirla y bajarla. Esta sensación puede más que el ángulo correcto que deben tener los árboles sobre la montaña o la chimenea sobre le tejado. Es el suelo quien se inclina en las montañas y esa inclinación arrastra el ángulo que normalmente tienen los árboles.


Usa un color para cada cosa: En esta etapa el niño va siendo consciente de la relación que tienen los objetos con su color. Así por ejemplo, dibujará la hierba de color verde. Y fiel a este descubrimiento siempre pintará así la hierba, incluso en verano cuando está seca. Más adelante, cuando haya establecido unas relaciones más sensibles con su entorno, podrá introducir
matices al color de la hierba.

Por esta razón es raro que en esta etapa el niño mezcle los colores.

Una buena atención hacia el color por lo padres, influirá en la sensibilidad de los hijos. Otra vez, se señala que no es bueno corregir el color que deben pintar los niños, sino sensibilizarlos hacia el color:
Mamá -- Paloma, ¿Recuerdas cuando hicimos la mayonesa? ¿De qué color era? ¿Y que pasó cuando la juntamos con un poquito de ketchup? ¿Qué color resultó? ¿Y cuando ya le pusiste un montón de Ketchup?...


Sus dibujos parecen rígidos: Después de todo lo anterior, es normal que den una cierta sensación de rigidez los dibujos de esta etapa. Las figuras normalmente no manifiestan movimiento, son estáticas, ligadas al suelo y no varían mucho pues el niño se satisface en repetirlas.

Por lo común el niño tiende a ocupar todo el papel disponible colocando las diversas figuras que conforman su escena. Aún así hay niños tan ensimismados con lo que hacen que no atienden al resto del papel, dibujan sólo en una pequeña zona. O bien, hay otros que se sienten inseguros de las figuras que pintan y las sitúan diminutas en una pequeña esquina, sin importar el tamaño del papel de que dispongan. Respecto a los primeros podemos ayudarlos dándoles la oportunidad de que se paren a pensar un poco lo que quieren dibujar:
Papá -- Pablo, has comentado que quieres pintar una gasolinera ¿Dónde la colocarás? También hablaste de un lavadero de coches. ¿Dónde irá? ...
Respecto a los segundos, es muy posible que precise mayor atención y aprecio por sus dibujos. También podríamos trabajar su autoestima.


¿Y si dice que sus dibujos no son ''reales''?: Es inusual que un niño durante esta etapa sienta una necesidad verdadera de que sus dibujos parezcan reales. Un niño así seguramente es por propia iniciativa observador y atento a los detalles de la naturaleza. Un maestro comprensivo podrá orientarle y prestar atención.

Pero generalmente la insatisfacción del niño acerca de la apariencia ''poco real'' de sus dibujos, se debe a la influencia de un adulto que le hizo ver que no dibujaba cosas reales. Por eso el niño pide ayuda para dibujar.

Algunas veces basta con decirle: ''Pablo, eso que dibujas no necesita ser real, hay muchos dibujos y cuadros que no parecen reales''. Recordemos que los artistas no conciben el arte como una forma de reproducción fotográfica, la mayoría lo usa más o menos libremente para plasmar sus emociones, personalidad y punto de vista particular.

Otras veces basta hacerle partícipe de lo que el mismo quiere pintar, que de alguna forma lo reviva en su imaginación:
Mamá -- ¿Qué querías pintar, Eva?

Paloma -- Una casa.

Mamá -- ¿Pero a cuál te refieres? ¿La nuestra o la de la abuela?. ¿La de la abuela, donde estuvimos de vacaciones? ¿Te acuerdas que le ayudamos a arreglar el jardín?. Luego merendábamos y jugábamos en el porche, ¿recuerdas?


¿Y si pinta sin intención ninguna?:
Cuando decimos que un niño pinta sin ''intención'' alguna, no nos estamos refiriendo a que dibuja espontaneamente o no le hemos dado instrucciones o sugerencias para que dibuje algo, o que está experimentando con las pinturas. Queremos decir que la mayoría de las veces pinta al azar, sin propósito; cuando le preguntamos acerca de sus dibujos, responde: ''No sé, estoy dibujando algo...''

Ello puede significar que no es capaz de fijar sus ideas en un tema concreto de sus interés, no siente deseos de expresarse.

Solucionar este problema implica dedicar suficiente tiempo como para despertar en el niño sus intereses, sensibilizarlo con experiencias emotivas y significativa que atraigan su curiosidad, participación o atención. Una vía para reforzar la confianza del niño en este sentido es el relato de cuentos donde intercambiamos impresiones con el niño.

En cualquier caso, no se puede imponer y forzar la hora de las ''actividades artísticas'' pues así conseguiremos su rechazo. Tampoco debemos prolongar estas actividades más allá de lo necesario, los niños no pueden mantener la concentración en una misma actividad por mucho tiempo.

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6. De 7 a 10 años de edad.

Afirmación del esquematismo: Conforme Paloma crece, tiene mayor conciencia de sí misma y de su entorno. Sus dibujos también reflejan estas relaciones cada vez más ricas con las cosas. Pero entre los 7 y los 9 años, llega un momento en que los dibujos de Paloma ya no reflejan cambios. Paloma siente ahora la necesidad de demostrase a así misma que las figuras que dibuja (personas, el sol, árboles, nubes, casas, pájaros, la hierba, flores, montañas, ...) no le salen por casualidad. La forma de asegurarse que ella es capaz de dibujar estas figuras es mediante la repetición. Así, siempre dibujará los árboles, las casas, las personas, ..., de la misma forma. Estas figuras son particulares de Paloma y diferirán de otro niño. Solamente cuando Paloma quiera expresar algún detalle o matiz especial, introducirá modificaciones a sus dibujos. Si por ejemplo quiere dibujar un hombre grande, entonces dibujará dos piernas largas; otro niño quizás optará por ensanchar la cabeza, o hará un cuerpo más grande. Es bueno decir que no debemos ''corregir'' a nuestra conveniencia estos cambios personales, que son tan importantes para cada niño.

Según esté afianzada la imaginación, sensibilidad y flexibilidad de Paloma por sus experiencias y motivaciones, así serán de ricos o pobres sus dibujos. Por ello no conviene anticipar esta etapa en los niños y debemos permitir que sigan su ritmo y descubrimientos, ayudándolos en cualquier caso, ampliando su sensibilidad mediante el diálogo, por ejemplo.

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5.3. Materiales adecuados.


En esta etapa tienen importancia el uso de temperas y pinceles porque puede cubrir así amplias áreas de color sin dificultad. Con rotuladores y lápices finos es más costoso mezclar colores o rellenar amplias superficies. Con la arcilla y la plastilina puede ensayar monigotes de diverso tipo, en distintas posiciones y situaciones. También es importante el recorte de papeles que pueda situar y pegar a voluntad en el papel.

(foto: FredArmitage)

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